lunes, 1 de marzo de 2010

Macroetapas y la IV Guerra Mundial

Por: Alejandro Gutiérrez Vera

El marco histórico de las relaciones internacionales lo encontramos dividido en Momentos, Etapas y Macroetapas, estas últimas se caracterizan por saltar de eje conductor (del económico al militar por ejemplo) y determinar el regimen de conducta interestatal.
Si tomamos el "Momento" dado en 1945, con el término de la 2da Guerra Mundial, como "T0" o "el big bang" de las relaciones internacionales contemporaneas, encontramos que ocurre un proceso de polarización donde se estratifica el orden mundial, en potencias de primer orden y sus periferias, en este caso dos grandes polos de poder (Moscú y Washington) con sus respectivas periferias.

En esta "Macroetapa" tenemos el eje militar como vector direccionador de las relaciones mundiales; la carrera armamentista estuvo involucrada en todo momento y podriamos inducir que por las magnitudes del conflicto, la Guerra Fría fue la "3ra Guerra Mundial", un elaborado drama entre dos concepciones sistemicas contradictorias y su constante lucha por el poder.

Lo que escapa al análisis, es que muchas veces nos referimos a la etapa siguiente (que salta del eje militar al económico) como la "Post-Guerra Fría", ignorando que conflicto ideológico entre URSS y EUA, era el que se encontraba enmarcado dentro de una anomalía sistémico-estructural, es por eso que el concepto de "Paz Fría", acuñado por Jeffrey Garten, se adecúa más en términos teórico-explicativos por las constantes contradicciones intercapitalistas entre Estados Unidos, Europa y Japón que definen la decada de los noventa.

En 2001, se da otro salto de eje rector, del económico al militar nuevamente, con los atentados del 11 de septiembre, y la denominada "Guerra contra el Terrorismo", aquí ponemos enfásis en el hecho de que en los círculos neoconservadores estadounidenses y la derecha israelí, esta guerra es considerada como la "4ta Guerra Mundial", donde el enemigo no es el terrorismo per sé (porque ellos mismos son partidarios de utilizar estos métodos), sino el islamismo militante.

Israel por medio de su lobby en Estados Unidos ha sido capaz de vender esta guerra como una guerra como una guerra global que afecta los intereses directos de Estados Unidos, cuando el trasfondo real se encuentra en los planes geopolíticos israelies en la región del Medio Oriente. Hace falta solo recordar que una de las tres razones enlistadas por Osama Bin Laden para lanzar una guerra santa contra EE.UU. esta directamente ligada a Israel y que la nación Judía es precaria en recursos hídricos y energéticos que puede esncontrar facilmente en el territorio de sus vecinos árabes.
Las piezas se mueven e Israel se erige en términos Huntingtonianos, como el último bastión de la civilización juedo-cristiana, en contra del salvaje islamofacismo, de esta manera se introduce la idea en el imaginario colectivo de una sola amenaza monolítica donde por igual se engullen grupos secularistas, chiitas y sunitas y se les asumen como contrarios a nuestros valores e ideales.

La realidad es mucho más compleja que estas simplistas ideas deterministas, que solo fungen como catalizadores de una agenda impulsora de una Pax Israelica; lo que Norman Podhoretz, Eliot A. Cohen, Michael Leeden y otros intelectuales orgánicos califican como "Cuarta Guerra Mundial" es lo que nosotros podemos identificar como la primera Macroetapa del siglo XXI, cuya transición del eje militar al económico puede ser marcada con la crisis de 2008. Sin embargo el concepto de Cuarta Guerra Mundial es mucho más amplio al estar concebido para tener una duración tan larga como la Guerra Fría y una magnitud de destrucción similar a la Segunda Guerra Mundial.

Solo la memoria histórica y un entendimiento riguroso de la región nos puede dar un cuadro más completo de la realidad internacional y comprender la naturaleza de este estimulo supraliminal que los medios de comunicación vinculados al cabildo promueven con el objeto de llevar a cabo su cometido. El posicionamiento israelí como hegemonía regional.

domingo, 28 de febrero de 2010

México en el Consejo de Seguridad 2009.

Por: Mauricio Bastién Olvera

Si bien el 2009 estuvo marcado por algunas crisis a nivel internacional y nacional que obstaculizaron el desempeño de México en áreas importantes para nuestra política exterior, este año traerá consigo proyectos interesantes que vuelven a poner a nuestro país en los reflectores de la escena mundial. No obstante, habrá que reconsiderar algunas cuestiones y tratar de obtener el máximo provecho de las experiencias que se tendrán.

En términos de seguridad, México está ya en la segunda mitad de su periodo como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSONU). En ese órgano, se llegan a tomar decisiones del más alto nivel relativas a la solución de conflictos y al mantenimiento de la paz y seguridad internacionales. Así, junto con otros 14 países, entre ellos China, Estados Unidos, Francia, Rusia y Reino Unido que tienen el poder de vetar las decisiones alcanzadas, buscará velar por el cabal cumplimiento del Derecho Internacional Público. Cabe destacar, que según el orden alfabético por el que se designa la presidencia mensual del Consejo, nuestro país fungirá como máxima autoridad en el mes de junio. Mismo mes durante el cual México ocupó su primera presidencia del CSONU en el año de 1946, mientras cumplía su mandato como miembro no permanente tras haber sido electo por medio de un sorteo.

La labor de la presidencia no es una tarea fácil, ya que se tendrá que diseñar una agenda y convocar a debates temáticos de interés para los otros Estados, así como fungir de interlocutor en caso de que se llegará a desatar una crisis. Será importante que los temas a discutir sean elegidos con cautela, para que no se repitan situaciones como la ocurrida con Haití durante la presidencia mexicana pasada, que pese haberse dado de manera coyuntural, afectó la imagen de México. Recordemos que la crisis humanitaria en ese país caribeño fue abordada por el Consejo de Seguridad a sugerencia de la presidencia ocupada por nuestro país en abril de 2009, pese a lo cual, un mes después rechazaría la ayuda mexicana argumentando una posible contaminación del virus AH1N1 en la misma.

Recientemente, y después del terremoto en la isla, México vió como positivo el aumento del número de efectivos de la Operación de Mantenimiento de la Paz en Haití con el objetivo de estabilizar la grave situación de emergencia, pese a ello, nuestro país no ha enviado ningún efectivo militar bajo el auspicio de la ONU.

Respecto a la relación con los otros miembros del Consejo, será de especial interés la que se concrete con Brasil, país latinoamericano con el que por segunda ocasión se coincide en el CSONU. Se tendrá que delimitar en que cuestiones podremos tener posiciones conjuntas y apoyar como países de la misma región y en cuales no.

En este sentido, destaca lo referente a la seguridad nuclear y desarme. Mientras que para México es un tema de suma importancia y que figura en las prioridades del Presiente Calderón, para Brasil este no es un tema prioritario, e incluso su canciller ha declarado que la cuestión del rearme brasileño es un tema político y no solamente de estrategia militar. De igual forma, Brasil no es signatario de la Convención sobre Municiones en Racimo, acordada en 2008, misma que fuera el último gran éxito en materia de desarme internacional, que contó con el gran apoyo de México. Al tiempo, que según el directorio de la ONU, Brasil cuenta con cinco expertos de las fuerzas armadas de apoyo para la delegación ante el CSONU, de las ramas del ejército, fuerza área y marina, mientras que nuestro país solamente cuenta con dos expertos, de la Secretaría de Marina y de la Secretaría de la Defensa Nacional, por lo que se vuelve necesario un refuerzo en esa área.

Aunado a lo anterior, tenemos el cierre temporal, por motivos financieros, del consulado mexicano en Porto Alegre, ciudad estratégicamente localizada entre Argentina y Uruguay, que sirve de puente para gran parte de las actividades del Mercado Común del Sur (Mercosur). ¿Qué diríamos en México si Brasil cierra su consulado en Guadalajara?

Así pues, este es parte del panorama con el que se tendrá que enfrentar la diplomacia mexicana en el año que inicia. En el que esperemos que los festejos del Bicentenario no distraigan el quehacer internacional de México, al igual que el Mundial de Futbol, que por cierto, se celebra en junio y Brasil lo podría ganar.

gmbastien@gmail.com